No sabía que eso podía ser un síntoma

– Cambios persistentes en los hábitos intestinales: estreñimiento, diarrea frecuente o alternancia de ambos durante varias semanas.

– Heces más delgadas de lo habitual o cambios en su forma.

– Presencia de sangre al evacuar, incluso en pequeñas cantidades.

– Molestias abdominales persistentes: sensación de presión, gases continuos o dolor que no desaparece con el tiempo.

– Sensación de evacuación incompleta, incluso después de ir al baño.

– Cansancio o debilidad sin causa aparente, que puede estar relacionado con la pérdida de sangre.

– Pérdida de peso no explicada a pesar de mantener la misma alimentación.

Entonces la gran pregunta es, ¿Por qué a veces se detecta tarde?

En sus primeras etapas, esta enfermedad no siempre causa molestias claras que determinen que se puede tratar específicamente de esta.

Muchos de los síntomas pueden confundirse con problemas digestivos comunes, estrés, intolerancias alimentarias o inflamación, lo que provoca que algunas personas ignoren los cambios, retrasando la evaluación médica.

Pero esto no significa que debas alarmarte, sino que debes estar atento a cambios en tu cuerpo lo que puede ser clave para una evaluación temprana.