En la tercera edad, el cuerpo responde de forma diferente al ejercicio. El corazón pierde elasticidad, las arterias se endurecen y la recuperación se vuelve más lenta. Estos factores, combinados con ejercicios exigentes, aumentan el riesgo de:
- Fibrilación auricular
- Hipertensión transitoria
- Dolor en el pecho (angina)
- Desmayos o mareos
- Riesgo de infarto
¿Qué ejercicios son seguros para adultos mayores?
La buena noticia es que mantenerse activo sigue siendo una de las mejores formas de cuidar el corazón, siempre y cuando se elijan los ejercicios adecuados:
- Caminatas suaves (30-45 minutos diarios)
- Tai Chi o Yoga para mayores, que mejora la flexibilidad y reduce el estrés
- Natación o ejercicios acuáticos, que reducen el impacto en las articulaciones
- Ejercicios de resistencia moderada con bandas elásticas
- Bicicleta estática a ritmo lento o moderado
Antes de comenzar cualquier rutina, es indispensable consultar con un médico y, si es posible, con un fisioterapeuta o entrenador especializado en adultos mayores.
El ejercicio es medicina, pero como cualquier medicamento, debe ser recetado en la dosis correcta. Forzar al cuerpo con entrenamientos mal adaptados a la edad puede tener consecuencias graves, especialmente en el corazón. Escuchar las recomendaciones de profesionales de la salud es esencial para mantenernos activos, pero también seguros.