Tom Stafford, colaborador reconocido de la BBC, dice que la puerta del mundo donde estamos dormidos y el exterior no se cerro completamente, por ende hay dos tipos de movimientos involuntarios del cerebro dormido, los movimientos oculares, pues los ojos se mueven de manera acorde a lo que soñamos y por el otro están los espasmos mioclónicos.
En lo ultimo el especialista dice que parece ser una señal de que el sistema motriz aún puede ejercer control el cuerpo, aún cuando la parálisis de los músculos propia del sueño se apropia del cuerpo. No tenemos un interruptor para despertar o dormir, explica, sino dos sistemas opuestos que tienen entre sí un pulso para ejercer el control.
Resumidamente el proceso de incorporación del sueño, o se puede decir la lucha de ambos sistemas es lo que puede producir el salto en la cama, aunque dicen que no es tan claro lo que sucede en el momento se puede decir que mientras entramos en el sueño profundo y ya nos encontramos con el parálisis del cuerpo, aún queda la energía diurna y esto estalla en movimiento aleatorios, es ahí que se produce el sueño que nos caemos o tropezamos.
