Cuando una persona mayor atraviesa una etapa delicada, estos 4 cambios pueden aparecer y merecen atención.

4. Cambios en la piel y en la circulación
Cuando el cuerpo disminuye su circulación, es común observar que la piel de las manos, pies y extremidades se vuelve fría al tacto, pálida, grisácea o moteada. Esta señal ocurre porque la sangre fluye cada vez menos hacia las extremidades a medida que el organismo prioriza funciones esenciales.

También se puede notar que las extremidades se sienten más frías que el resto del cuerpo.