Las anfetaminas se utilizan para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Aunque mejoran temporalmente la concentración, su uso prolongado puede provocar pérdida de memoria y otros daños cognitivos duraderos. Son adictivas física y emocionalmente y pueden causar problemas graves como arritmias cardíacas.
Es fundamental que los profesionales sanitarios supervisen cuidadosamente sus prescripciones. También se deben considerar enfoques no farmacológicos como la terapia conductual.
Antihistamínicos de primera generación: Alivio hoy, problema mañana
Los antihistamínicos de primera generación, como la difenhidramina, se utilizan para tratar las alergias, pero pueden causar deterioro cognitivo debido a su acción anticolinérgica. Un estudio reciente demostró que su uso prolongado se asocia con un mayor riesgo de demencia.